miércoles, 19 de octubre de 2016

Pensamiento Histórico relacionado con la enseñanza del Español

La historia, entendida como materia escolar, no debe concebirse como un cuerpo de conocimientos acabados, sino como una aproximación al conocimiento en construcción. Dicho acercamiento deberá realizarse a través de caminos que incorporen la indagación, la aproximación al método histórico y la concepción de la historia como una ciencia social y no simplemente como un saber erudito o simplemente curioso. Por ello, es importante definir la historia para ser enseñada como un cuerpo de saberes que no solamente incorpora lo que ya conocemos gracias a los historiadores, sino que además nos indica cómo se construye el conocimiento y cuáles son los procesos y las preguntas que debemos formularnos para llegar a tener una idea explicativa del pasado. En el presente capítulo se intentará definir el valor formativo y educativo de esta disciplina y determinar a través de qué elementos se pueden alcanzar los fines didácticos que incorpora.
La Historia, como disciplina académica, es una de las materias educativas que mayores posibilidades posee para la educación y la instrucción de la juventud. Debe ser, por lo tanto, respetada y enseñada correctamente en nuestros planes de estudio de educación primaria y secundaria. Esta afirmación no se basa en la idea corporativismo de los que enseñamos historia en el sistema educativo, sino que se sostiene en la comprobación, cada vez más rigurosa, de los grandes beneficios que comporta su adecuada enseñanza y las transformaciones que experimentan quienes la aprenden.
Los cuatro grandes ámbitos que determinan sus posibilidades en el proceso de enseñanza/aprendizaje son los siguientes:  Facilita la comprensión del presente. Contribuye a desarrollar las facultades intelectuales.  Enriquece otros temas del currículo y estimula las aficiones para el tiempo libre. Ayuda a adquirir sensibilidad social, estética, científica, etcétera. Veamos cada uno de estos aspectos, que pueden considerarse de carácter general y aplicable —en su adecuado nivel—, en todas las etapas educativas, de las primeras a las más avanzadas, y en la propia enseñanza universitaria.
La historia que no se puede buscar en Internet Finalmente, hay que decir que la historia no nos proporciona respuestas sin que se le formulen preguntas; la historia es un poderoso aliado en la tarea de interrogarnos sobre nosotros mismos como grupo social. Sin embargo, las respuestas de la historia siempre responden a preguntas. Saber qué ocurrió o cómo ocurrió; conocer el porqué de las acciones humanas en el pasado, o los motivos que tenemos para actuar y diferenciarlos de las causas que desencadenaron un proceso forma parte de la tarea de la historia. Y esto también debe incluirse en el currículo. Enseñar al adolescente a saber formular preguntas es quizás la tarea más difícil del docente. Durante siglos la tarea de los profesores ha consistido en enseñar al alumnado a responder a las cuestiones que se le planteaban. Hoy, en la era de Internet, lo más importante no es que encuentren respuestas con los buscadores de la red. Lo más importante es que aprendan aquello que no puede ser buscado en Internet: a menudo en esto consiste formular preguntas. Es fácil hallar respuesta a la fecha del descubrimiento de América o de la caída de Constantinopolitano a manos de los turcos; más difícil es formularse cuestiones sobre estos hechos. Y la historia es una disciplina que, como otras muchas, comparte la tarea de intentar enseñar a diferenciar entre las preguntas que son posibles y las que no lo son; las que tienen respuesta y las que carecen de ella. En efecto, el historiador puede preguntar siempre sobre las causas de los hechos, e intentar diferenciarlas de los motivos que tenemos los humanos para actuar. Causas y motivos siempre proporcionan preguntas lícitas, con respuesta o sin ella; sin embargo la historia, como cualquier otra ciencia social, nunca puede dar respuestas a aquellas preguntas que hacen referencia a lo que no existió. Si tomamos como ejemplo la física, podemos preguntar sobre la naturaleza de la corriente eléctrica y las respuestas se basarán en el análisis físico de la misma, pero no podemos preguntar a la física si en una habitación hay fantasmas, ya que previamente deberíamos poder mostrar cuál es la naturaleza física de un fantasma.
México tuvo mejores momentos en el sistema educativo y decayó por diversas razones. La explosión demográfica ha servido de explicación dominante, aunque es menos convincente cuando nos damos cuenta que ésta también afectó a China y a la India sin que haya sido obstáculo para su transformación. Lo cierto es que México aparece siempre en los últimos lugares de los informes sobre la educación de los países de la ocde, hecho que se ha convertido en un reto para el sistema político y debía ser un acicate para los maestros que pueden impulsar la transformación del sistema educativo mexicano.


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